domingo, 18 de octubre de 2009

LA SOLEDAD

Sabemos que el ser humano es un ser grupal que no está concebido para salir solo adelante. Siente la necesidad de relacionarse, nota que algo le falta, que está incompleto, y por eso, como especie, necesita a otro u otra para llegar al futuro.

Sin embargo todos necesitamos nuestra pequeña burbuja de intimidad, nuestro pequeño espacio para hacernos compañía a nosotros mismos. A mi modo de ver esa soledad es llegar a valorar tú mundo interior, es el sentimiento de valorar tú propia independencia sin ataduras a otros.

Pero, como todo en esta vida, en exceso es malo.

Eso es desagradable. Puedes llegar a encontrarte rodeada de gente y sentirte sola, o puedes estar acompañada del mundo entero y solo pensar en el que te falta... ¿Quién no ha sentido su interior en blanco y negro alguna vez? ¿Quién no ha visto que una sola persona puede llenarlo todo de colores? ¿Y alguien sabe lo que es qué esa persona se marche por donde vino de repente, llevándose el arcoíris que había traído consigo? Cerrando una puerta detrás de sí, una puerta que sabes que va a tardar mucho en abrirse de nuevo.

Lo malo es que puedes pasar tanto tiempo mirando esa puerta cerrada que no te das cuenta de las ventanas que se abren a tu alrededor. Y sólo cuando las ventanas se cierran te das cuenta de su ausencia, de la oportunidad perdida. Sólo entonces es cuando te das asco a ti misma por haber estado tanto rato perdiendo el tiempo con una puerta que sabes no va a abrirse.

Es entonces y sólo entonces cuando deseas consumirte en lágrimas, llorar y llorar porque la soledad te puede. Y sientes el silencio de tu alrededor como algo frío, porque te hace ser consciente de tu penosa situación, pero a la vez te es necesario y todo lo que rompa ese silencio molesta. Es peligroso entrar en eso, porque no quieres tener contacto con nadie, no le ves sentido a sonreír y te encierras en ti misma, pero eso hace que te sientas distante del mundo, y esa soledad la compensas con silencio... y cada vez te hundes más en las arenas movedizas... hasta que es demasiado tarde para salir...

Sientes furia, rabia, tristeza, desolación, impotencia... y un vacío frío en tu interior... en el que te vas perdiendo poco a poco... y todas tus fuerzas se van en desear tener alas, para poder volar y escapar de la realidad, en crear un mundo de fantasías que siga tus propias reglas.

Un mundo donde pueda ser dueña de mi propio destino.

sábado, 17 de octubre de 2009

EMOCIONES PROPIAS

Emociones propias, desde lo mas profundo de un instante, quizá me atreva a mirar mas allá de mi propia vida. Podré descubrir a través del tiempo mil canciones en mis letras pero simples como yo. Esos son los pasos que iré dando, quizá sepas como oponerte, pero que bonito aquel placer de poseer algún alma distraída, ¿verdad?, se que dirás que no, pero, sentirás el llanto en tu pecho castigado por el eco del dolor.
A veces encuentro el silencio de los muertos cuando suelo dejar de pensar, o mejor dicho, a veces pienso en los muertos que disfrutan de su silencio aunque intenten respirar. Disparo contra mi cuerpo en noches sedientas de paz, no es fácil encontrar en mi mundo un simple momento para escuchar el propio dolor de mi desencuentro; y ver que las sangrantes heridas de mi pasado se repiten, sólo para volver al comienzo y encontrar mis alas carbonizadas, que tan solo deseaban ser agitadas de nuevo y llevar mi corazón hasta la cima del cielo.
En esto lentamente me he convertido, en una de las que no tienen nombre, sin sueños aparentes. Y esto seré yo para siempre.